Necesidades de apoyo

La parentalidad positiva se construye en la esfera de las relaciones más íntimas ligadas a la historia personal de la madre, el padre o figuras parentales con sus familias de origen, pero se despliega en el marco de las relaciones de pareja, del trabajo, de las redes de apoyo de la familia extensa, las amistades, el vecindario y la comunidad que rodean a las familias y según las condiciones socio-históricas y económicas del momento en que les haya tocado vivir.

El ejercicio de la parentalidad positiva no se ejerce en un espacio vacío sino que requiere de aliados y de apoyos materiales, de información y consejo, de acompañamiento, de comprensión y de carácter formativo para mejorar su ejercicio. Todos estos apoyos, que proporcionan personas e instituciones, favorecen el bienestar físico y psicológico de los miembros de la familia, reduciendo el impacto de los acontecimientos estresantes y promoviendo un sentimiento de identidad, de autoestima y de integración a la sociedad.

Todas las familias, en algún momento de sus vidas, pueden experimentar situaciones estresantes y contar con apoyo insuficiente ante los múltiples retos que deben afrontar como resultado de transiciones o crisis vitales, presiones económicas, cambios en las condiciones sociales, deterioro de los barrios y de los lazos con la comunidad, dificultades para afrontar el rol parental en solitario, entre otras. Es necesario identificar las necesidades de apoyo que tienen las familias para ejercer la parentalidad positiva y trabajar con ellas y con los hijos e hijas para reforzar sus capacidades respectivas con el fin de alcanzar las metas de desarrollo adecuadas.