Acciones desde la prevención y promoción

La prevención supone poner en marcha acciones orientadas a minimizar la influencia de los factores de riesgo y potenciar la influencia de los factores de protección del entorno de las familias. Los factores de riesgo implican la presencia de estresores psicosociales que complican la tarea de ser padres como por ejemplo, pobreza y desempleo, desorganización doméstica, barrios violentos o crisis en la pareja.

Por su parte, los factores de protección como por ejemplo, el afecto en la familia, la estabilidad emocional de los padres, altas expectativas sobre los hijos e hijas, una buena supervisión con normas claras o relaciones positivas con la familia extensa, permiten dotar a la familia de recursos y capacidades para hacer frente a dichos estresores.

Las acciones de promoción nos permiten incrementar las habilidades y capacidades de las personas y de las familias para que puedan satisfacer sus necesidades, resolver sus situaciones problemáticas y movilizar los recursos personales y sociales necesarios para poder mejorar el control de la propia vida.

Por ello, desde la perspectiva de la parentalidad positiva resulta clave el fortalecer las competencias parentales, entendidas como aquellas capacidades que permiten a los padres, las madres u otras figuras parentales afrontar de modo flexible y adaptativo la tarea de cuidar y educar a los hijos e hijas para cubrir sus necesidades físicas, psicológicas y sociales, aprovechando todas las oportunidades y apoyos sociales de su entorno.